La importancia de los suplementos
El empleo de elementos diferenciados de la dieta habitual con el fin de mantener y mejorar la salud está ampliamente documentada en la historia de la humanidad. Tal es el caso de la fitoterapia, utilización de plantas con un objetivo terapéutico, ya empleada en la cultura egipcia, griega, china o hindú, existiendo incluso evidencias arqueológicas del uso de ciertas plantas medicinales como la fumaria (Fumaria officinalis) o la verbena (Verbena officinalis). Sin embargo, es en los últimos años cuando se produce un creciente interés por la suplementación nutricional, debido a los cambios en los hábitos alimentarios, influidos por nuevas realidades socioculturales.
En los países desarrollados, la cantidad de alimentos disponibles es la más amplia jamás conocida, pero se detecta un distanciamiento de las dietas tradicionales, más equilibradas, y una irrupción de nuevos modos de producción y de nuevas sustancias orientadas a mejorar aspectos no nutricionales, como la conservación o la palatabilidad. En este contexto surge desde el ámbito público y profesional la necesidad de asegurar la óptima aportación de sustancias nutricionales que permitan suplementar posibles déficits y hacer frente a los nuevos retos de salud pública, como la obesidad, el síndrome metabólico y la inflamación crónica.
En 2002, la Unión Europea define los complementos alimenticios como «productos alimenticios cuyo fin sea complementar la dieta normal y consistentes en fuentes concentradas de nutrientes o de otras sustancias que tengan un efecto nutricional o fisiológico», incluyendo las vitaminas y los minerales entre los nutrientes, a través de su Directiva 2002/46/CE. También se reconocen como ingredientes utilizados en los complementos alimenticios, entre otros, los aminoácidos, los ácidos grasos esenciales, las fibras y diversas plantas y extractos de hierbas. Complementos alimenticios: “Esta definición también está recogida en el Real Decreto 130/2018, de 16 de marzo, por el que se modifica el Real Decreto 1487/2009, de 26 de septiembre, relativo a los complementos alimenticios que incorpora a nuestro ordenamiento jurídico la Directiva antes mencionada.
El creciente consumo a nivel mundial de suplementos nutricionales, así como la cada vez mayor evidencia de beneficio de su utilización, justifican una adecuada formación dentro del marco de los profesionales de la salud.